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La Coctelera

lorkat

4 Julio 2006

2 Mayo 2006

Reflexiones sobre Identidad Personal

1. Desde un enfoque antropológico filosófico, en cierto sentido todos los seres humanos son iguales. Pero a la vez, desde el punto de vista médico todos los seres humanos son distintos y únicos .Por último, podríamos decir que todos los seres humanos son casi iguales (semejantes) a algunos y muy diferentes a otros.

2. Este último planteamiento es el que permite el surgimiento del concepto de identidad cultural y colectiva en todas sus formas, quedando los primeros puntos de vista como identidad individual y “humana “o universal. Podemos señalar entonces, que toda persona tiene los tres de identidad superpuestos y simultáneamente.

3.La idea de una identidad absoluta de una persona consigo mismo, aún sólo de sus propiedades esenciales, no existe. Ello es así porque las personas están condicionadas en su desarrollo por el cambio permanente de la realidad material de su entorno. De aquí concluimos que cada identidad de las personas es temporal, transitoria, siendo absoluto sus cambios y desarrollo.

4. Según Erick From, la identidad es una necesidad básica del ser humano. Como ocurre con las necesidades de relación, arraigo y transcendencia, esta necesidad de un sentimiento de identidad es tan vital e imperativa, según este autor, que el ser humano no podría estar sano si no encontrara algún modo de satisfacerla. Así, la identidad es una necesidad a la afectiva, cognitiva y activa en complejas relaciones, e inherente a la condición humana.

5. El concepto de identidad es pariente de los conceptos de autoestima y auto imagen. La identidad personal es “¿quién soy yo?”, “¿cuáles son algunas de mis características culturales?”. La identidad está centrada predominantemente en la etapa adolescente, en cuyo período justamente se afianza cierta identidad personal y de sexo, en creciente independización de los padres, en creciente apertura al mundo y en autonomizarse libre, crítica y responsablemente.

6. Entre los más frecuentes argumentos que usan los filósofos alternativos de nuestra época para negar la existencia de fundamentos objetivos de la naturaleza humana y desaprobar características ecuánimes de la persona humana, están los que dicen relación a la inexistencia de identidad personal. Su propuesta es que sólo se aumentan los grados de libertad en la medida que no se cuenta con una identidad declarada, y además, eses grados se ensanchan con una especial manera de autenticidad: aquella que permita llega a ser en todo momento lo que las circunstancias invitan.

7. Esta figura de la perspectiva liberal tiene consecuencias muy negativas en el enfoque educacional, puesto que apunta a la elaboración de un tipo humano sin convicciones, feble, voluble y prisionero de sus caprichos. Naturalmente esto es insostenible pues ¿cómo se podrían crear relaciones estables, comprometidas y progresivas en esa condición?, ¿cómo cada persona, desde esa posición, podría avanzar por el camino de la perfección y desarrollo personal?, ¿acaso la calidad vinculante de las sociedades no requiere que las personas se distingan por un carácter inteligible a la vez que cohesivo, y un discurso coherente a lo largo de la vida?.

8. Por el contrario, la labor educacional hoy, tiene que procurar fortalecer el sentido originario e integrador del yo que habilita a cada individuo racional para acceder a su propia perfección, recuperando las notas transcendentales que la identidad personal ilustra. En este horizonte, encontramos el acertado juicio del filósofo Alasdair Macintyre, quién afirma como necesario, reconocer tres dimensiones centrales de la identidad personal.

9. Como bien afirma Macintyre en Tras la Virtud, el individuo se identifica a sí mismo y es identificado por los demás a través de su pertenencia a una multiplicidad de grupos sociales, pues por ejemplo se es hermano, primo, nieto, miembro del tal familia, pueblo o tribu. Y esa no son características que pertenezcan a los seres humanos accidentalmente, ni tampoco son aspectos de los que deban despojarse para descubrir el” yo real”, tal como exigen algunos liberales modernos, sino que son características que permiten definir parcial, y en ocasiones, completamente, las obligaciones y deberes de esa persona en tanto ser social.

10. En primer lugar, no se puede pasar por alto que ese yo que cada persona, posee uno y el mismo cuerpo a lo largo de su vida corporal. En segundo lugar, ese yo, como miembro de una comunidad, se ocupa en transacciones con otros, las cuales se prolongan a través del tiempo, y puesto que ese yo, en el seno de su propia comunidad, emprende proyectos que se prolongan en el tiempo, ha de ser posible a lo largo de esta vida corporal atribuir continua responsabilidad al obrar. Así, su identidad como una y la misma persona requiere a veces de sí que haga inteligible ante sí mismo y ante las otras personas que están dentro de sus comunidades, qué era lo que estaba haciendo al comportase como lo hizo en cierta ocasión particular, y que esté preparado en algún tiempo futuro para volver a valorar sus acciones a la luz de los juicios propuestos por otros. Por tanto, a lo largo de esta vida corporal, la persona está continuamente sujeta a responder por sus acciones, actitudes y creencias, ante otras personas que están dentro de sus comunidades. En tercer lugar, puesto que la propia vida ha de entenderse como una unidad ordenada de manera teleológica como un todo cuya naturaleza y cuyo bien ha de aprender a descubrir, esa vida tiene la continuidad y la unidad de una búsqueda cuyo objeto es descubrir esa verdad sobre sí misma como un todo que es una parte indispensable del bien de esa vida. En consecuencia, esa vida tiene la unidad de una historia con un comienzo, un medio y un final, que se inicia con el nacimiento y termina, por cuanto se refiere al juicio final que ha de recaer sobre ella – respecto del logro de su bien – la muerte.

11. Y este tercer aspecto de la unidad y la continuidad de una vida humana es inseparable de los otros dos: los tres se complican. La responsabilidad por las acciones y los proyectos particulares no puede ser por completo independiente de la responsabilidad por la vida de uno como la de un todo, ya que la adecuada caracterización de algunas de las acciones y algunos proyectos, y no los menos importantes, depende en parte del modo de cómo ha de entenderse y caracterizarse la vida entera. Además, “cada vida particular como un todo existe en sus partes particulares, en esa extensión de acciones, transacciones y proyectos particulares, en esa extensión de acciones, transacciones y proyectos particulares que son la narración representada de esa vida, y como la vida de ese cuerpo particular”. Podemos adicionar a esta comprensión de la identidad Macintyreana un par de interesantes elementos que señala el filósofo canadiense Charles Taylor en relación a la identidad.

12. En primer lugar, para responder a la radical pregunta “¿Quién soy yo?” – Apunta Taylor en Fuentes del yo. La construcción de la identidad moderna (p.43) – hay que hacer referencia al lugar en que la persona se encuentra, pues “ “saber quien soy es como conocer donde me encuentro. Mi identidad se define por los compromisos e identificaciones que proporcionan el marco u horizonte dentro del cual yo intento determinar, caso a caso, lo que es bueno, valioso, lo que se debe hacer, lo que apruebo o lo que me opongo. En otras palabras, es el horizonte dentro del cual puedo adoptar una postura. En consecuencia, la crisis de identidad – nos indica Taylor – aparece cuando existe una desorientación, cuando solo hay una percepción de incertidumbre sobre el lugar en que se encuentra la persona, lo que se traduce en la pérdida del horizonte dentro del cual las cosas adquieren una significación estable, dando lugar a las experiencias dolorosas y aterradoras. El segundo aspecto que señala Taylor como definitorio para la identidad personal, consiste en aceptar que el yo sólo existe dentro de lo que denomina” urdimbre de la interlocución”.Para este autor, es imprescindible rescatar esta característica que destaca el lugar desde el que una persona habla y al mismo tiempo, resalta quien habla, pues “ la completa definición de la identidad de alguien – enfatiza – incluye no solo su posición en los asuntos morales y espirituales, “sino también una referencia a una comunidad definitoria”. Las complejas características mencionadas por los dos filósofos contemporáneos nos impelen a exigir a los agentes educativos que se preocupen de contribuir eficazmente a la preparación de personas con una identidad personal que anide convicciones cohesivas y que forje una intimidad enriquecedora, al mismo tiempo que procure que sus vivencias den sentido a su existencia y a la realidad social e histórica de la que forman parte. En lógica consecuencia, la labor educativa tiene que incentivar una disposición activa en las personas, por las que éstas se empinan a buscar su felicidad y a realizar el bien común.

13. De hecho estos elementos constituyen el proceso que llamamos educación: paideia. Este termino destaca precisamente esa actitud consciente por la que el ciudadano se esfuerza por alcanzar el telos (fin) propio y el bien común. Así, lo propio de la persona humana es procurar paideia para actuar como corresponde a su naturaza. No es natural carecer de paideia, pues sin ella el ser humano se encuentra inhabilitado o incapacitado para desarrollar la sociabilidad que debe, afluir si activara su naturaleza. Paideia sugiere para la condición natural del hombre la idea de activación, mientras que la privación de la paideia, esto es , la apaideusia, sugiere la idea de pasividad, de inconciencia o incluso idiotez. Marta Nussbaum señala por ejemplo que la apaideusia designa la ausencia de algún tipo de conciencia social e interpersonal, que lleva a los hombres a comportarse brutalmente. Lo distintivo de la conducta humana es que con ella y a través de ella se preocupa e interesa por si mismo y por los demás.

14. el comportamiento humano, que por libre es moral, constituye de esta forma, el puente desde la simple situación animal a la condición propiamente humana, y por eso requiere de educación. Esta noción tan clásica por la cual ética constituye la transición desde la naturaleza del hombre tal como es (en su estado ineducado) a la naturaleza del hombre tal como podría ser si realizara su telos (fin) – noción reconquistada por los filósofos como Macintyre – supone precisamente , concebir la identidad personal como el principio del camino moral. Si la identidad personal esta en crisis, entonces es la concepción moral la que esta en conflicto.

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29 Abril 2006

¿Qué características tiene el Mapudungun?

EL Mapudungun representa una parte fundamental de nuestra cultura y de nuestro patrimonio cultural. En base a nuestro derecho a la libre determinación como pueblo indígena, el pueblo Mapuche es el principal custodio e interprete de su patrimonio cultural y solo el pueblo Mapuche debe y puede guardar, manejar, desarrollar y recrear su patrimonio cultural. Nuestro idioma Mapudungun, espiritualidad y religiosidad son los últimos recursos que poseemos y constituyen la base esencial y fundamento de la identidad y nuestros derechos."

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Hola me llamo Loreto Martinez,tengo 17 años,estudio en el liceo mariano latorre "curanilahue", mi signo es escorpion, me caracterizo porque soy una persona muy alegre,cariñosa y simpatica con las personas que me agradan y simpatizan.

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